miércoles, 22 de abril de 2015

 COMO CONVIVIR CON UNA PERSONA CON VIH


En este tema encontramos sobre el cuidado, la alimentación y nutrición en el hogar de los enfermos de VIH/SIDA. Las necesidades nutricionales habrán de contemplarse en el contexto de otras necesidades. Según se explicó en la introducción, debe impartirse educación nutricional junto con otros aspectos que contribuyen al bienestar, en particular la asistencia sanitaria, el apoyo económico y social, y sobre todo una actitud positiva frente a la vida. Se resumen algunos mensajes clave del apoyo social en general que son importantes para conseguir que la educación nutricional sea eficaz tanto para los enfermos de VIH/SIDA como para las personas que cuidan de ellos.
El cuidado de uno mismo: consejos para los enfermos de VIH/SIDA

La educación nutricional ocupa un lugar junto con otros consejos y apoyos destinados a fomentar el bienestar y una actitud positiva frente a la vida. A continuación se formulan algunas recomendaciones generales para que el enfermo cuide de sí mismo.ü  El organismo necesita un descanso más prolongado. Trate de dormir ocho horas cada noche. Descanse siempre que se sienta fatigado.
ü  Procure no preocuparse demasiado. El estrés puede perjudicar el sistema inmunitario. Relájese más a menudo. Relájese en compañía de las personas a las que quiere, su familia, sus hijos y sus amigos. Realice actividades de las que disfruta, por ejemplo escuchar música o leer un periódico o un libro.
ü  Sea amable consigo mismo. Trate de mantener una actitud positiva. Sentirse bien forma parte de un estado saludable.
ü  Realice ejercicios suaves. Escoja una forma de ejercicio que le sea agradable.
ü  Busque apoyo y reciba consejos oportunos. Pida consejo a los agentes de salud. Muchos problemas médicos pueden ser tratados.
ü  Pida ayuda y acéptela cuando se la ofrezcan.
ü  Deje de fumar. Fumar es perjudicial para los pulmones y para muchas otras partes del organismo, y facilita el ataque del organismo por las infecciones.
ü  El alcohol es dañino para el organismo, especialmente para el hígado. Aumenta la vulnerabilidad a la infección y destruye las vitaminas presentes en el organismo; bajo los efectos del alcohol puede olvidarse de practicar el sexo seguro.
ü  Evite tomar medicamentos que son innecesarios. Muchas veces tienen efectos secundarios indeseados y pueden interferir con los alimentos y la nutrición. Si toma medicamentos, lea atentamente las indicaciones.
Recomendaciones para las personas que cuidan a los enfermos
ü  Dedique tiempo a asistir al enfermo de VIH/SIDA. Hable con él de los alimentos que necesita para mantener su peso corporal y engordar y manejar su enfermedad. Logre conocer qué alimentos le gustan o no le gustan. Hágale participar en la planificación de sus comidas.
ü  Vigile el peso corporal del enfermo. En lo posible, pese al enfermo con regularidad y lleve un registro de su peso. Esté atento al observar que el enfermo adelgaza improvisamente, y en tal caso tome las medidas pertinentes.
ü  Compruebe cuáles son los medicamentos que está tomando el enfermo. Lea las indicaciones para averiguar cuándo tiene que tomarlos, qué alimentos tiene que evitar y los posibles efectos secundarios.
ü  Sea alentador y amable. Si el enfermo desea comer los alimentos que prefiere en cualquier momento del día, procúreselos. Puede de pronto dejar de gustarle un alimento, rechazar lo que se le ha preparado y desear un alimento diferente. No se trata de caprichos. Estos cambios de preferencias repentinos son una consecuencia de la enfermedad.
ü  Manténgase firme acerca de la importancia de comer y estimule al enfermo a comer frecuentemente, pero no le fuerce. Ofrecerle demasiado alimento a la vez puede provocarle rechazo.
ü  Si la persona está demasiado enferma para levantarse de la cama, asegúrese de que tenga de beber y un refrigerio al alcance de la mano.
ü  Manténgase vigilante. Eche una ojeada por la casa para ver si está limpia, que no haya carencias de higiene y que haya suficientes alimentos.
ü  Si el enfermo vive solo, usted puede invitarlo a comer con su familia. Anime a otras personas de la comunidad a que visiten al enfermo, y propóngales salir en conjunto.
El SIDA (síndrome de inmunodeficiencia adquirida) es el estado avanzado de la enfermedad producida por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), que destruye de manera progresiva el sistema inmunitario de la persona que lo padece.
Cuando un sujeto presenta anticuerpos frente al virus del SIDA se dice que es seropositivo. La seropositividad sólo indica que el sujeto ha entrado en contacto con el VIH y está infectado por él por lo que debe considerarse portador del virus y por lo tanto lo puede transmitir a otras personas.
Sin embargo la seropositividad no indica que se padece SIDA ni predice la evolución hacia la enfermedad.
Todo sujeto seropositivo permanece infectado, probablemente, de por vida; por ello debe tomar precauciones que disminuyan los riesgos de evolución hacia SIDA y eviten que otras personas se expongan al virus.
El VIH se transmite a través del semen, la sangre, las secreciones vaginales y la leche materna. Estos son los fluidos corporales que presentan una concentración del virus suficiente como para infectar a una persona.
Por tanto, hay tres vías mediante las cuales el virus sí se transmite:
Vía sexual
Vía sanguínea
Vía vertical (madre-hijo)

De otra forma, no es posible contraer el virus, por lo tanto:
EL SIDA NO SE TRANSMITE:
ü  Compartiendo vajilla (vasos, tazas, platos, copas) utensilios de cocina y cubiertos, ropa, o comida. El VIH no se transmite a través de la saliva, ni a través del aire, por lo tanto no hay peligro cuando se convive con personas infectadas, ni siquiera en el caso de compartir objetos, ropa y comida con ellos. Tampoco se corre ningún peligro por abrazar y besar a un enfermo, ni permaneciendo cerca cuando este tose o estornuda.
ü  A través de los animales domésticos. El VIH no se puede transmitir del ser humano a los animales, ni viceversa. Los animales pueden ser portadores de otros virus que afecten a su propia especie provocándoles también deficiencias inmunológicas, pero no son portadores del VIH y, por lo tanto, no hay riesgo de que el ser humano se contagie por convivir con estos.
ü  Al tener contacto con saliva, sudor, heces, orina o lágrimas.
ü  Por picaduras de insectos. El caso de los mosquitos, que chupan la sangre, puede crear confusión, pero el mosquito no inyecta la sangre de una persona (infectada por VIH o no) en su siguiente víctima. Además, el virus solo puede vivir en células humanas. Los parásitos de la malaria, que es una enfermedad que sí transmiten los mosquitos, se reproducen en el organismo del insecto, lo que no sucede con el VIH.
ü  Donando sangre, semen u órganos. Las agujas y el material empleados durante cualquier donación están esterilizados, por lo tanto, no existe riesgo alguno para el donante. Podría ser un riesgo para el receptor en caso de que no se siguieran los análisis necesarios, que son obligatorios.
ü  Acudiendo a piscinas, recintos deportivos, baños, centros comerciales, cines, restaurantes, o cualquier otro lugar público, frecuentado por personas infectadas
Queda claro lo que no se puede hacer y lo que sí se puede hacer y con ello se deduce que no es necesario marginar a los afectados por el sida y los seropositivos y que puede relacionarse con ellos sin ningún peligro de contagio ya que la transmisión solo puede tener lugar por cuatro factores el semen, la sangre, las secreciones vaginales y la leche materna. Ya tienen los afectados suficientes problemas como para que nosotros aún les añadamos agravando más su situación de convivencia y con este conocimiento debemos ayudarles a poder realizar una vida normal.